Congreso Nacional impulsa estrategia de seguridad tras reformas al Código Penal
Tegucigalpa, Honduras.– El presidente del Congreso Nacional, Tomás Zambrano Molina, anunció este lunes que las recientes reformas aprobadas al Código Penal abrirán paso al retorno de los militares a las calles como parte de una nueva estrategia nacional para enfrentar la extorsión, las pandillas y el narcotráfico.
Las declaraciones del titular del Poder Legislativo se producen apenas días después de la aprobación unánime de reformas penales orientadas a endurecer las condenas contra estructuras criminales que operan en el país.
“Vuelven los militares a las calles”, expresó Zambrano al referirse al fortalecimiento de los operativos conjuntos entre las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, argumentando que Honduras enfrenta una amenaza que requiere acciones “firmes y coordinadas”.
Seguridad como política de Estado
El presidente del Congreso sostuvo que la seguridad debe asumirse como una política de Estado y no como una acción aislada de gobiernos temporales.
Según explicó, la iniciativa busca reforzar el combate frontal contra:
- Pandillas y maras.
- Redes de narcotráfico.
- Delitos de extorsión.
- Crimen organizado.
- Estructuras vinculadas al sicariato y cobro ilegal.
Además, adelantó que el Congreso Nacional podría revisar presupuestos adicionales para fortalecer capacidades operativas, tecnológicas y logísticas de las fuerzas de seguridad.
“La lucha contra el crimen necesita respaldo institucional total”, afirmó Zambrano, insistiendo en que el acompañamiento militar será clave en zonas de alta incidencia delictiva.
Honduras endurece el mensaje contra el crimen
Las reformas penales aprobadas recientemente incluyen:
- Endurecimiento de penas por extorsión.
- Nuevos agravantes para estructuras criminales organizadas.
- Protección integral a víctimas y testigos.
- Herramientas más agresivas de persecución penal.
- Discusión sobre clasificación de grupos criminales como organizaciones terroristas.
El retorno de presencia militar en las calles revive un modelo de seguridad que Honduras ya implementó en años anteriores durante períodos de alta violencia, especialmente tras el crecimiento de las maras y el narcotráfico.
Una medida que divide opiniones
Mientras sectores empresariales, transportistas y comerciantes ven con buenos ojos el anuncio, argumentando que el país necesita recuperar el control territorial, organizaciones defensoras de derechos humanos y analistas advierten sobre los riesgos de militarizar nuevamente la seguridad ciudadana.
El debate vuelve al centro de la escena nacional:
¿puede Honduras derrotar al crimen organizado únicamente con mano dura?
Porque la realidad golpea sin maquillaje. La extorsión continúa asfixiando pequeños negocios, el narcotráfico sigue infiltrando territorios y miles de hondureños viven entre el miedo y la incertidumbre.
Y en medio de ese escenario, el Congreso Nacional apuesta ahora por una señal de fuerza: más presencia militar, penas más severas y una ofensiva jurídica contra las estructuras criminales.
El desafío: resultados reales
Aunque el anuncio genera expectativa en parte de la población, expertos recuerdan que el éxito de cualquier estrategia de seguridad dependerá no solo de soldados en las calles, sino también de:
- inteligencia estatal,
- investigación criminal,
- depuración institucional,
- inversión social,
- y combate efectivo a la corrupción.
Porque Honduras ya aprendió una lección dolorosa: las armas pueden contener momentáneamente la violencia, pero la paz verdadera necesita instituciones fuertes y justicia que funcione.



