Las autoridades capitalinas anunciaron nuevos avances en el proceso de modernización de la red de agua potable de Tegucigalpa, un proyecto que se desarrolla en coordinación con la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) y que busca reducir las pérdidas en la distribución del vital líquido mediante la incorporación de macromedidores y tecnología especializada.
El proyecto forma parte de una estrategia integral orientada a fortalecer el sistema de abastecimiento de agua en la capital, una de las principales demandas históricas de la población hondureña.
De acuerdo con lo informado por Juan Diego Zelaya, la implementación de macromedidores permitirá monitorear de forma más precisa los volúmenes de agua distribuidos, detectar fugas y mejorar la eficiencia operativa de la red, en momentos donde Tegucigalpa enfrenta constantes desafíos por el crecimiento poblacional y las limitaciones de infraestructura.
Asimismo, destacaron que este esfuerzo se complementa con los avances en la construcción y fortalecimiento de la represa San José, considerada una obra estratégica para garantizar el suministro de agua a miles de familias capitalinas en los próximos años.
“Junto a JICA, estamos modernizando la red de agua con macromedidores y tecnología para reducir pérdidas en la distribución. Este esfuerzo se suma al avance de la represa San José, un proyecto vital para asegurar el abastecimiento de nuestra capital”, señala el mensaje compartido por las autoridades.
No obstante, también se hizo un llamado a la ciudadanía para asumir una mayor conciencia sobre el uso responsable del agua, enfatizando que la infraestructura por sí sola no resolverá el problema si no existe una cultura de ahorro y consumo responsable.
“Pero la infraestructura no basta, por ello hago un llamado a todos los capitalinos para que juntos adoptemos una verdadera cultura de ahorro”, agrega el comunicado.
En los últimos años, Tegucigalpa ha enfrentado periodos de racionamiento prolongado debido a la disminución de niveles en las represas, pérdidas en la red de distribución y el aumento de la demanda urbana, situación que ha obligado a acelerar proyectos de modernización hídrica y fortalecimiento de la capacidad de almacenamiento.
Expertos consideran que la incorporación de tecnología inteligente en la red de distribución podría representar uno de los pasos más importantes para mejorar la eficiencia del sistema y disminuir el desperdicio de millones de galones de agua que actualmente se pierden por fugas y conexiones irregulares.



